El cuerpo secreto

El cuerpo secreto En este libro la inocencia la crueldad y el dolor conviven juntos en un solo cuerpo Mariana Torres nos invita con este sorprendente estreno a adentrarnos en un mundo h brido donde los protagonista

  • Title: El cuerpo secreto
  • Author: Mariana Torres
  • ISBN: 9788483931875
  • Page: 448
  • Format: Paperback
  • En este libro la inocencia, la crueldad y el dolor conviven juntos en un solo cuerpo Mariana Torres nos invita, con este sorprendente estreno, a adentrarnos en un mundo h brido, donde los protagonistas de los cuentos son ni os dolientes, que se mueven entre cajas, cascarones y alg n que otro ata d Cu nto queda de nosotros en estos ni os que sienten La invitaci n es clarEn este libro la inocencia, la crueldad y el dolor conviven juntos en un solo cuerpo Mariana Torres nos invita, con este sorprendente estreno, a adentrarnos en un mundo h brido, donde los protagonistas de los cuentos son ni os dolientes, que se mueven entre cajas, cascarones y alg n que otro ata d Cu nto queda de nosotros en estos ni os que sienten La invitaci n es clara leer y soltar, volver convertido en otra cosa Si pudieran contarse ser an treinta y cuatro relatos, escritos por una nueva voz Corren de uno a otro de manera casi milim trica, medidos para ir dibujando en la mente o m s bien en el cuerpo del lector una emoci n concreta, que no tiene un solo nombre Y es que todo aquello que nos crece dentro puede crecer en forma de planta.

    One thought on “El cuerpo secreto”

    1. Lo siniestro y lo macabro se hermanan -ya desde la portada, con una joven ahorcada- en estas piezas breves -algunas de apenas un párrafo- donde la sustancia narrativa brilla por su ausencia en la mayoría de las piezas, que son como imágenes que se nos presentan cual fotografías espeluznantes que en todo caso tendrían la capacidad de revolvernos y horripilarnos, pues la mayoría de los cuentos abundan en lo escabroso, en lo sórdido, en lo tenebroso. El efecto de los textos de Mariana Torres [...]

    2. "Yo estuve dos años encerrada tras cuatro bisagras a la espalda con tornillos de acero como cuatro barrotes de hierro. Prácticamente presa. Y durante un año dormí colgada con un saco de arena que tras la polea me tiraba del cuello, mientras unas correas marrones me ataban la cintura. Me lo dijeron a pocos días del viaje de fin de curso en tercero de BUP. Eso dijeron: Un corsé, de día y de noche, junto con un carcelero que me abriera y cerrara los tornillos cada noche y cada crepúsculo."L [...]

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